Hombres de pie
Hombres andariegos,
insignes peregrinos,
recorren escabrosos senderos
trazando rumbos y destinos.
Inmersos en tiempos míseros,
con los derechos heridos,
aunque pretendan desposeerlos
no logran quebrar su brío.
Evitan andar alicaídos
y, aupando en lo compartido,
claman: ¡Levantaos,
hermanos míos!.
Son hombres que no se rinden,
que se mantienen erguidos;
marchan sin un solo despiste
aunque se sientan perseguidos.
Hombres transgredidos,
más no vencidos ni escondidos,
entregando luz y talento
ante un horizonte reducido.
Frente al régimen funesto
que intenta volverlos macilentos,
se alzan seres trascendentes
que no decaen ni se rinden
ante ataques indecentes.
Existen, perseveran y vencen;
llevando la fe por estandarte
hasta que la libertad de la gente
sea bandera del presente.