mauro marte

VOZ Y PIANO

 

No entendí nada

y nada había que entender.

Es extraño el lenguaje del alma,

la música del piano iba abriendo

las puertas del corazón y la voz

calmaba las agonías del ser.

 

No escuchaba con los oídos,

en una sinuosidad, la voz se subió

al dorso de la música y penetraba

mi piel hasta alcanzar la profundidad

del ser.

 

Erase un trio, erase una orgia,

la voz, la música y mi piel.

No distinguía entre la mezzosoprano

o la pianista o mi ser.

 

En esa envoltura, la fuerza de esa voz,

las notas melodiosas y persuasivas

de ese piano y la hondura de mi ser.

 

Y una iglesia capuchina, donde incluso,

esa música y esa voz, hasta de los santos

aplausos género.

 

Dicen que esas manos se llaman Amaia

y es voz Noelia, Dios les dio el talento y a mí,

una piel para que unidas penetraran mi ser.

 

Gijón, Asturias, 8-05-2026