Nunca he afirmado ser bueno,
muchas veces actué por interés,
no por nobleza ni convicción,
He transitado senderos torcidos,
frialdad y rectitud son mis escudos,
que reflejan virtud,
un reflejo de mis dudas y errores,
un alma que busca y se pierde,
con máscaras que a veces ocultan falsedad,
No hay promesas de perfección,
solo la lucha constante de ser real,
en un juego donde la apariencia engaña,
y la honestidad duele más que el olvido.