Farbeau

El caballero que buscaba un campesino

El caballero de lejas tierras

Largas y sendas rutas recorría

\"Busco a un campesino\" se le oía,

Interminables eran sus andadas.

 

Al menos así el pobre las contaba,

Incapaz de tomar del todo el aire

Cuando él aun palabras formulare.

Mientras exhausto y sentado, aun hablara,

 

Ninguna información se le sacaba,

mas de tanto cansacio que notaban,

en muchas posadas le perdonaban,

mas siempre insitía y todo pagaba.

 

Sus dineros los tiempos se robaron,

Y canas los tiempos le engendraron,

Siempre ir de punta en blanco costó caro,

pues su melena quedó igual en blanco.

 

Brillante la armadura no sirvió,

Cuando al campesino se lo encontró:

\"¡Tú, vil truhan, ven aquí que te lo ordeno!\",

Pero el vil truhan desde lejos lo vio.

 

Corrió con gran pavor del caballero;

Empero, alcanzole él al galopar

Del armado y robusto cabalgar

Nada hubo de hacer contra tal fornido.

 

Rindiose con prontitud el paisano:

\"¡Es mi derrota, me ha quedado claro!\"

 

Se lo llevó el ya algo viejo jinete,

Montado sobre el cansado corcel,

Satisfecho en su triunfo sobre aquel

Molesto maleante de mala muerte.

 

\"Me pagará todo lo que me debe\"

Repetía glorioso sin cesar

El caballero al empezar a andar.

\"Ya lo he entendido, yo lo cubriré.\"

 

—Más vale, mozo, más de una moneda

Es la que me debes por mal labriego;

Que a mi hija desposaste sin permiso

Al menos repara tu error; ¡enmienda!

 

—Malentiende, de su hija yo no escapé.

Oí que en molinos mejor pagaban

No dudé: fui a labrar de ganapán

Yo escape de usted y no de la dote.

 

Pero mire, mire cuanto les traigo

a mi esposa, nuestra agora familia.

—Te perdonaré este agravio que en casa

Pronto nos espera quien será tu hijo.