Muy lejos de aquí
El día en que acabe mi tiempo
y la reina de la noche me venga a buscar,
cuando el último suspiro del viento
apague mi forma de amar,
cuando unas manos frías
cierren mis ojos al anochecer,
y mueran conmigo las horas vacías
que un día aprendí a temer,
entonces no verás ya en mi mirada
ni una lágrima volver a nacer,
pues toda tristeza quedará apagada
cuando me rinda al anochecer.
Y cuando la noche eterna,
con su manto aterciopelado
descienda lentamente sobre mí
se apagará en silencio todo aquello que fui.
Piensa entonces, antes del olvido,
antes del último y triste partir,
que nadie muere si ha sido querido
y vive en el alma de quien supo sentir.
Y cree que mi alma, ya libre del daño,
desnuda del tiempo, del miedo y del fin,
alzará silenciosa su vuelo lejano
hacia lo eterno…
Muy lejos de aquí.