Letra del Alma

TE DESEO

Amor, esta noche acude a mi deseo. Verás que mis labios te esperan, te buscan y reclaman los tuyos. Besaré con lentitud la curva de tu cuello para liberar, al fin, mi suspiro urgente. Toma mis manos, acércate y desnudémonos solo para contemplarnos. Eres una mujer bella, infinita e increíble; definitivamente aceleras mi pulso e incitas el llamado de mi lujuria silenciosa.

Mis dedos avanzan libre por el contorno de tu geografía y mi lengua requiere emanciparse en tus rincones más íntimos. Te observo soberana de ti y me detengo sobre el borde inquietante de tus senos. Me incita escuchar el eco de tu gemido incipiente. 

Amor, tus uñas se incrustan ligeramente en mi espalda y tu cuerpo enseña un movimiento sinuoso que exalta el placer. Mi lengua busca esos otros labios, provocando espasmos de fuego mientras tu humedad aflora dulce como la miel.

Excitado busco envolverte en mí. Mi lengua indaga dentro de tu boca y mi voz susurra un \"te amo\" lleno de mi a tu oído. Mi ser se desafía ante el tuyo y, suavemente, penetro el amor entre tus piernas. Tu cuerpo se agita liberando mil emociones; en ese vaivén suave pero firme, mi sentir se funde en tu humedad. El calor nos envuelve, tus pezones apuntan al cielo y tus manos se pierden en tu cabello, redimiendo el placer de entregarnos.

Me abrazas, pidiendo más y más placer, mientras tus piernas se rinden ávidas de mí. Mi boca describe la pasión contra la tuya y el sincrónico movimiento nos hace sentir que tú y yo somos un solo amor y te amo, y te busco más y más en la intensidad de mi cuerpo y el deseo se hace cuerpo amor y vida. Agítame con tu beso y muéstrame esa locura propia que generan dos cuerpos que vibran, hasta que tus temblores internos llaman en mil sensaciones al orgasmo puro. En ese instante siento que te amo más, mientras mis manos recorren tu cuerpo una y otra vez, sintiendo que el deseo siempre pide más. Así lo dicta mi instinto: nos abrazamos, entrecortando la respiración y no nos soltamos más. 

La intensidad avanza y mi cuerpo ya muestra indicios que ya no puedo más; la excitación me obliga a rendirme, hasta que mi cuerpo explota dentro de ti, mientras mi alma arde entre la ímpetud que provoca el amor. Mi voz, entrecortada, solo tiene aliento para decir que te amo, una y mil veces, mientras tu cuerpo sigue en intenso movimiento para intentar volver a mí, para sentir que en tu cuerpo se vive el más pleno e increíble deseo cuando se vive desde el amor.