La luna me recuerda tu mirada
y el viento, las caricias de tus manos;
la noche, los suspiros desde el alma,
de cuando tiernamente nos besamos.
Recuerdo tu sonrisa cuando cantan
los pájaros que anidan en el árbol
sintiendo tu gemido que se exalta
y digo, en mi silencio: ¡yo te extraño!
Retazos de tu vida hay en mi historia
escritos para siempre en estos versos.
Quisiera que volaras como Alondra
a darme tus caricias y tus besos
y juntos, nuevamente en nuestra alcoba,
saciar frente a la luna los deseos…