La niña y
sus chivas,
eran sus
compañeras,
cuando iba
a juntar hierbas.
Su abuela desde
muy pequeña,
le había enseñado,
como distinguir,
las buenas dentro
de las malas.
Porque crecían
juntas, y una
distracción de ella,
podía derivar
en todo un desastre.
Hacía ungüentos y
cataplasmas para
aquietar la tos,
en los pequeños ,
cuando se enfermaban.
Los días eran
muchas veces más
duros, porque sí
o sí debía salir.
Las hierbas llevaban
un proceso largo
y minucioso.
Ella casi sin querer,
siguió con una
tradición familiar
muy apreciada
en su pueblo.
Las medicaciones
eran escasas así
que eran muy
valiosos sus
conocimientos.
(rosi12)