El tiempo nos va sacando algunas certezas, algunos afectos vividos, y los remplaza por recuerdos, memorias. Estas se mueven, reclaman espacio y lugar. Nos acompañan en silencio, en encuentros, festejos. Nostalgiamos mirando fotos, pensando historias. Una memoria plagada de recuerdos, que, vividos o no, nos miran en la lejanía y nos recuerdan cuanto duele pensar en ti desde la ausencia.