Estoy muerto, y más que vivo, por supuesto,
de sólo haber nacido al mundo tan vacío
que hacéis vuestro. Extensivamente al universo
por total desconocido que lo juzgáis adverso,
mudo con su ruido, en él que estáis inmersos,
y verlo es como oíros, sempiterno, el silencio interno.
Estoy muerto, y soy vampiro asiduo de este averno.
Miento quizás yo que jamás mis colmillos
he hincado en ningún cuello, aunque sí los he mordido
no de un modo tan violento... Amor cada segundo
según voy yo lo reparto ya de tanto aquí sufriendo.