Tú, que me quieres cerca, pero no tan cerca
como para que mi fuego te haga llama.
Tú, que me quieres tuya, pero no tan tuya
como para que también debas ser mía.
Tú, que te revelas en mis ensoñaciones,
pero de mis sueños te escondes.
Tú, que apareces en mis textos
y desapareces de mis días.
Tú, que rehúsas reparar tus alas
por temor a mi vuelo.
Dime tú, estela de mar,
en cuántos pedazos debo quedar.