Fui desnudando de a poco
tu cuerpo, tu mente y alma.
Te hice mujer aunque loco,
me ponía tanta calma.
Pero ha valido la pena
creo que para los dos,
pese a sufrir la condena
de una espera tan atroz.
Tú, apenas florecías,
eras una señorita,
que hasta allí no conocía
la sensación que a uno invita...
Al placer, a la pasión,
al deseo y la locura,
que nace en el corazón
y hace perder la cordura.
Doce años de distancia
entre ambos existían,
mas al cruzar las miradas
la magia se producía.
Tú con sólo diecisiete,
yo casi de veintinueve,
y me propuse no verte
pero el destino es quien mueve...
Las fichas del más sublime
y hermoso juego de amor,
decretando que se sigue
cual designio del Señor!
Y bueno, dimos comienzo
a sutiles y espaciadas,
pequeñas citas de encuentro
a horas acomodadas.
Con mucha formalidad,
precaución y gran simpleza,
los dos dejamos pasar
las bonitas horas esas...
Hablando como al azar
de cosas que iban fluyendo,
pero sin puntualizar
en los deseos internos...
Que aparecían de pronto
en algún acercamiento,
o incluso cuando los ojos
conversaban entre ellos...
Lo que los labios callaban
pese al inmenso deseo,
que en ti y en mi se ocultaba
aún difícil de no verlo!
Así cumplimos un año
conteniendo mil suspiros,
hasta que fui desnudando
al total de los sentidos...
Como lo cuento al principio...
Los tuyos, también los míos,
lentamente, muy despacio
porque asi lo hemos querido!
Luis A.Prieto
6/05/2026
14:37 hs.
Bs. As.
Arg.
🇦🇷
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