Sabes, debe haber algo sagrado en el silencio oculto tras el lado oscuro de la luna, un espacio donde los anhelos más profundos cobran fuerza y la atracción se vuelve incontenible, más si se acompaña con lo que dicta el corazón. Entiendo que en ese escondrijo se hizo real la ruta hacia tu ser, mientras mis emociones revelan la verdad de mi deseo.
Así comenzaste a nadar en el océano de mis sensaciones, despertando esa intensidad que quiere agitar tus fibras más intensas. Donde tú, tan libre y hermosa, te conviertes en el único norte de mis ocultas tentaciones. Ahí agradezco al universo, siempre sabio, que me concedió un pasaje hacia tus valles, transformando la pasión en un lazo que trasciende la mirada y amalgama la voluntad de una entrega común y absoluta.
Y así vivimos otra noche sin dueños, con nuestros cuerpos dispuestos a remover todo dentro de sí. Mis labios te comienzan a buscar, sembrando sudor en la curva de tu cuello. Bella ladera que sirve de bálsamo para mi atragantado suspiro. En ese exquisito lugar encuentro vida y oxígeno.
En ese instante, nuestra ropa se desvanece y ver tu desnudez acelera mi pulso. Una lujuria silenciosa me recorre el cuerpo al ver cada rincón de tu geografía. Mis dedos trazan el contorno de tus hombros, mientras mi lengua reclama el sabor de tus sensaciones más íntimas. En un segundo, mis labios encuentran su rumbo; para detenerme sobre tus senos, donde tu primer incipiente gemido nace, libre y urgente.
Al unísono tus manos se aprieten contra mi piel y tus uñas ligeramente se incrustan en mí. Mis dedos caminan por esa bahía inexplorada, deteniéndome en esos pequeños lunares como pueblos olvidados donde el tiempo no existe, para seguir circulando por tu piel.
Avanzo y tu cuerpo comienza a moverse sinuosamente, tus brazos vuelan libres al sentir poco a poco el placer y mi lengua busca esos labios que no son de tu boca, provocan tus espasmos de mujer, para seguir y seguir, mientras la sensación de tu humedad aflora como la miel.
Luego me proyecto hacia ti, donde mi boca busca tu boca y mi voz le dice te amo a tu oído. Mi cuerpo se enfrenta a tu ser y suavemente mi cuerpo penetra el amor entre tus piernas. Tú, liberas las emociones y en ese movimiento suave, pero con fuerza, mi sentir es fiel a tu humedad. El calor agita y tus pezones crecen apuntando al cielo, mientras tu tocas tu propio cabello redimiendo el placer de hacernos el amor. Tus piernas cantan libres y viven ávidas de mí. Mi boca aprieta la pasión en tu boca, para seguir moviéndonos con el sincronismo que nos hace uno. Mi cuerpo sigue amándote, penetrándote una y otra vez, hasta sentir que el deseo de ti siempre es más y más. Así lo dicta mi sensación, una y mil veces, quiero seguir abrazándote y no soltarnos. Para besarnos con esa locura que habla de dos cuerpos agitados vibrando y tu cuerpo vivo generando temblores que llaman al orgasmo puro. Y ya no doy más, la excitación hace que deba rendirme, donde mi cuerpo explota dentro de ti, y mi corazón siente que te ama y mi alma explota entre las llamas. Hasta donde mi voz te dice te amo, te amo, te amo, debiendo controlar mi respiración.
Pero termino descansado junto a ti, donde tu cuerpo y el mío se calman, hasta que nos venza el sueño. Aunque luego me incrusto en tu sueño, y te vuelvo a besar, para que salgan de nuevo los ecos de tus gemidos, atacando la ansiedad de tus deseos, y el fuego de tu lujuria, para continuar de nuevo una vez más.