JUSTO ALDÚ

PUNTO Y COMA

Fuimos reloj de sal bajo la bruma,

dos lámparas bebiéndose el rocío;

más cambió tu latido de navío

y el alba fue un puñal sobre la espuma.

 

Tu voz, antes jardín, hoy es la suma

de un mármol navegando en mi vacío;

ya no tiembla la noche con el río

que en tus manos dejaba mi fortuna.

 

No habrá final: seremos otro puerto,

un pacto de silencios y de altura,

dos astros aprendiendo la distancia.

 

Pondremos punto y coma sobre el huerto

donde murió la antigua quemadura,

y hablará el porvenir con su fragancia.

 

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