Cristy Jelitza

Dejame aunque sea despedirme lento...

Cuando vengas a buscarme no me maltrates

 que de eso ya la vida me ha enseñado.

 

Que no me duela el último suspiro,

déjame que en mis últimos segundos me acuerde de sus ojos cuando me miraba con esperanzas de no repetir su vida.

Cuando vengas por mí, por favor no pases de viento en viento,

que la vida ya me ha llevado los suspiros,

déjame que en mi último aliento pueda respirar la esperanza que este mundo que le carece y le hace tanta falta.

 

Cuando por mi llegues, no toques a la puerta, llevo tanto esperando para saber que hay al otro lado,

… solo siéntate como invitada que de vieja el alma siempre me vestí.

 

Déjame tomarme un café que antes del vino es mi favorito, déjame saborear la vida amarga en un agridulce de recuerdos.

Que, si se me borra la memoria cuando me valla a el por siempre a dormir, quiero tocar los labios de la muerte mientras me hace el ultimo amor cuando se expire la vida.

 

Cuando vengas por mí por favor solo llévame, pero lento, que me sonría la dicha de saber que tengo un finito tiempo,

aquel que no se contar y por eso se me fue entre las manos como entre los árboles se va el viento.

 

Cuando se valla todo lo que se y lo que somos

 allí quiero firmar las últimas palabras

 para aquella ultima vez que me vieron pasar,

 y aunque vanas sea el recital de mis dedos  

dejar mi firma autografiada en mis últimos intentos por ver el sol de nuevo.