Andres V. Almiña Negrete

Todo pasa...

Todo pasa

Se mueve todo en varios sentidos. El mundo da vueltas en mi cabeza: ideas, versos, escritos, pensamientos. Todo viene a mi mente sin control.

Todo pasa, tan rápido o tan lentamente como las olas del mar que ondulan y golpean la tierra sin cesar.

La vida misma pasa tan rápido, viendo nuestras huellas al mirar atrás, escuchando el cantar de los pájaros, observando las gracias de las ardillas, olvidando que respirar alarga un día más de mi vida.

Un momento lo disfrutas, lo ves, lo vives o lo escribes; pero las letras quedan grabadas en la eternidad, en espera de que alguien las lea y comprenda tu pensar.

Mhm… un suspiro sale de mi alma, que vive momentos de mucha intensidad. Pero el cielo y la tierra me regalan un día más; el día llega y, en un instante, hay tranquilidad.

¡Dale! Vive la vida, no hay marcha atrás.

Se detiene el tiempo recordando vivencias que no tienen explicación y otras que sí la tienen.

Todo pasa.

Pasa el amor, las amistades, la familia. Pasan el sol, la luna y las estrellas. Pasan los momentos, las tertulias y las noches de bohemia, donde los límites no existen.

Y es que el tiempo no perdona, y va deprisa.

Observando a la distancia, sentado en una banca de un parque cualquiera, veo cómo las hojas caen de los árboles; y a un costado, un betunero lustra un par de zapatos, recordándome que todo pasa en la vida:

desde un dolor, unas lágrimas y una sonrisa, el sonido de una voz, una caricia, el sexo… la vida.

A.V.A.N.
Andrés V. Almiña Negrete