Kiara Alvarado.

Puertas abiertas.

Esto que estás viviendo es real,
late en tu pecho como un cielo inmortal,
pero incluso lo más fuerte puede romperse
cuando olvidas quién eres por no perder a alguien.

El amor sano no obliga a esconderte,
ni a conformarte con migajas de suerte,
no te hace pequeño ni apaga tu voz,
porque amar de verdad también es amor propio.

No la pierdas, si aún vale la pena,
si todavía en su mirada encuentras calma y hogar,
pero tampoco te pierdas tú
por intentar sostener algo que duele más de lo que sana.

Porque el problema no es cuánto la amas,
ni las veces que el corazón la llama,
el problema comienza, lentamente,
cuando dejas de amarte por amar demasiado.

Deja una puerta abierta, si así lo sientes,
por aquello bonito que aún vive en tu mente,
pero no te quedes esperando en la entrada,
no pauses tu vida por una esperanza cansada.

Sigue adelante, aunque cueste olvidarlo,
aunque algunas noches duela pensarlo,
porque quien realmente quiere volver
encuentra el camino sin hacerte perderte otra vez.

Y si un día regresa, que te encuentre completo,
en paz contigo, creciendo en silencio,
porque el amor más importante al final
siempre será el que aprendas a darte a ti mismo.