Te ví y me impresionó tu cara morena mi negra,
eres dulce y cálida como la arena que se riega
por tu cuerpo dorado de sirena.
Eres el dulce que deleitan mis ojos y revuelven mis ideas,
te amo como no tienes idea, como dios ama a esta humanidad tan pendeja
o como la tierra ama a la luna que la rodea; acompáñame en noches y tristezas, también en días sin nubes ni problemas,
y sé el sol que me quema. A tí te adoro morena
y quiero que seas, por siempre mi nena.