VALORACIÓN A LA VIDA
Un estómago hambriento te enseña a valorar el pan, cada miga se vuelve un tesoro en la palma de tu andar.
Aprendes que lo simple sostiene lo esencial, y que el hambre no solo duele, también sabe despertar.
Una cartera vacía te enfrenta a la realidad, te quita lo superficial, te deja con la verdad.
Descubres que no todo tiene precio ni valor, y que la riqueza más grande no se guarda, vive en tu interior.
Un corazón roto te quiebra sin avisar, pero en cada grieta entra la luz para sanar.
Te muestra quién eres cuando todo se va, y que amar, aunque duela, siempre te hará crecer más.
Así la vida, dura y sincera, suele enseñar, con pruebas que nadie quisiera atravesar.
Pero en cada caída hay una lección escondida:
Quien aprende del dolor, aprende a valorar la vida.