José Luis Barrientos León

Silencio compartido

 

Entonces, cuando el mundo se canse de gritar,

nosotros nos vamos a quedar así,

quietos, inmutables,

como dos zapatos que se sacan para descansar.

 

Te prometo un silencio de esos que no pesan,

un silencio que sea como un mantel limpio,

donde nuestras manos se encuentren sin decir nada,

porque ya se dijeron todo en el roce de la tarde.

 

Si el ruido de afuera quiere entrar,

le vamos a cerrar la puerta con un beso tierno, despacio.

Y nos vamos a quedar en ese hueco del aire,

donde tu respiración y la mía

son el único mapa que necesitamos para no perdernos.

 

Un silencio compartido,

como quien mira llover tras el vidrio

y sabe que, pase lo que pase,

el fuego de estar juntos no se apaga.