Pienso en ti desde que el día comienza, repaso tu nombre y tu forma de hablar. No existe un momento en el que no te recuede, en mi mente siempre ocupas el primer lugar. Es una decisión que tomo cada mañana: quererte con calma y en todo lugar.
Cuando te miro, me das tu sonrisa, tu alegría me indica que el cariño es igual. Me gusta ver como disfrutas la vida, tu forma de ser es algo real. Eres recíproca con cada gesto, me demuestra tu amor de forma natural.
Quiero regalarte días muy buenos, hacer lo posible por verte feliz. Te entrego mi tiempo y mis atenciones, porque quiero que siempre estés junto a mi. Construyo momentos que sean hermosos, buscando que nada te haga sufrir.
Caminamos juntos muy cerca del agua, pisamos la arena de la orilla del mar. Sentimos el viento que sopla en la costa, sin prisa externa, sólo caminar. Es un acto simple de dos que se quieren, que eligen su tiempo para descansar.
Llegamos a casa al final de la tarde, compartimos la cena y el buen conversar. Nuestra amistad se volvió un amor profundo, en la vida diaria te quiero cuidar. Saber que te tengo y que somos felices, es el significado más bello y real.
El mar ruge en su oleaje, también tus ansias de amar; con el soplido del viento, presenciamos todo tan real; brisa, mar y tus labios rojos tocan los míos con pasión...