… En el mundo de una pareja,
Este poema está inspirado en un amor más allá por lo amado…
syglesias
Presenta
Del ciclo de la Vida en Parejas…
Por amarte, así, desearía una lágrima, hubiese calado tu corazón - De la vida:
“A veces, la vida, dice, puede descubrirse el haberse, amado,
Sincera y sentidamente, luego, de la muerte, perdonando.”
Pudiera ser, que alguna lágrima, cayendo, tocase tu pecho,
Pero habría de saber, si llegaría a calar, hasta tu corazón,
Inconmovible de sentir, sinceramente, dolor en piel ajena,
Una mirada suplica, cuando palabras, no son escuchadas,
Brazos alzados intentan llamar la seguridad, tenida ayer,
Llegando a casa diciendo, venid a besarme si me queréis,
Ojos olvidados, buscan poder hallar en la sala su figura,
Pero solo ven, acercársele una imagen, fantasmagórica,
De ese bello cuerpo que tanto amó, flotando en el aire,
Se le quedó, viéndole a me dio metro, sus ojos difuntos,
Lloraban gotitas de luz tenues, que no llegaban al piso,
Desvaneciéndose, sobre su ropa, transparente de seda,
Él, viéndola abrirle los brazos, quiso abrazar su abrazo,
Diciéndole, que lo sentía, lloraba, pidiéndole, perdón,
Pero no podía abarcar su cuerpo sintiéndolo al pecho,
Te amo, gritaba y un sollozo de a poco, iba creciendo,
En una desesperación que le contestara mas no podía,
Desde el estado espiritual su alma no le era permitido,
Con un nudo en garganta, casi ahogándose de lágrimas,
Le dijo su nombre, Ella vuelve a mirarlo llenita de paz,
Hace de tomarle sus manos, para llevarlas a su pecho,
La impresión al no sentir latidos de su corazón, erizó,
Todos sus bellos, luego, Ella bajando su cabeza, besó.
Lentamente sus manos, para luego buscar sus labios,
Él sintió en leve toque la frialdad de muerte en labios,
No preciso por sus manos sudadas, helándole la sangre,
Su conciencia, parado ahí ante su amada, hizo culpable,
Le decía, llorando, llévame, contigo no me dejes, solo,
Fue entonces, que moviéndole en negación su cabeza,
Le contestó dándole a entender aun no era su tiempo,
Comprendiendo su alma no partiría hasta, despedirse,
Atrás quedaba esa discusión que le propició la muerte,
En esos últimos minutos concedidos de Dios fue amor,
Presintiendo que su espacio, terminaba, para ascender,
Soltándole manos, Ella lo besa por última vez la frente,
Y perdona, Él le dice vendrás por mí, sí, a su momento.
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Sergio Yglesias García
Caracas, 02/05/2026 09:00 AM