Yamel Murillo

CAUDAL

Pudieron ser tres años, tres meses, tres horas.

Pudo ocurrir lento, inadmisible, incomprensible  como el rumor de un río que pretende correr sobre las piedras estrellando todo a su paso.

Podría haber sido sin ser, igual al difuminarse la tarde con la noche; sin saberse hasta que las gotas de las hojas cayeran justo a las seis.

Pudiste permanecer eterno en lo alto de un mármol frío, gris y presente en la ausencia.

Pude llorarte el mar de juguete en el que te sumergiste cuando tu sombra caminaba hacia la salida: un salmón escozado en la sal

del charco que eligió como ciénega.

Pudieron ser tres lustros o tres mil años.

Bastaron tres minutos, solo tres.

Da igual.

Puedes saberlo.

 

Yamel Murillo

 

Admoniciones

 

D.R 2020