Ángel mío:
he de confesarte mi amor
que es tanto,
que no se puede depositar
en un corazón como el mío,
pues es gigante,
más gigante que el universo
en el que vivimos.
Ángel mío
este tiempo en el que te he conocido,
ha sido exacto para entender
que al amor lo conozco
desde que estoy contigo.
Es que tú iluminas cualquier espacio
con la ternura que habita
entre tus costillas,
con esa serenidad que
sólo se encuentra
en tus pupilas.
Es que tú me envuelves en la certeza
de que al llegar a casa
me seguirás amando,
y que al partir
volveré para saber
que me estás esperando.
Ángel mío
contigo la poesía
no necesita de palabras;
contigo los versos
se entretejen en cada mirada.
Contigo la poesía se construye
palmo a palmo
entre momentos y besos;
entre risas y también,
en el más profundo silencio.
Es que contigo la vileza
recoge sus maletas
y aprieta el paso: se va...
se muda de nuestro lado.
Contigo no existe lo malo,
contigo todo es sutil y sagrado.
Contigo el frío no me toca,
pues el sol se encuentra entre tus brazos.
Ángel mío, contigo lo tengo todo.
Contigo, yo ya he ganado.