Mayo, mes del amor y la alegría,
de ternura, de flores y de encanto,
pues es de la mujer más bella su día,
y toda ellas le brindamos este canto.
Madre querida tú que guiaste mis pasos,
con esa luz que de Dios heredaste,
que repartes tu corazón en pedazos,
y ante el dolor, tú siempre te callaste.
Hoy quiero a ti madre cantarte estas rimas,
para que nunca me faltes en mi vida,
tú que estás siempre conmigo en mis desgracias,
pido a Dios que nunca te cause herida.
Yo quisiera en este día Madre ofrecerte,
todo el amor de un hijo peregrino,
y no llores por favor, si no voy a verte,
tú sabes que estoy forjando mi camino.
Madre, Dios te creó tan buena y amable,
hoy tus hijos te veneran una eternidad
solo tú concibes en tu corazón noble,
la alegría que nos llena de felicidad.
Madre si el mundo algún día me olvida,
sé que en tu pecho yo tengo un lugar,
tus sacrificadas manos curan mi herida,
por eso Madre, nunca me debes faltar.