Todavía es de día en los lechos intactos,
en las casas cerradas con los cuartos vacíos
y en los escaparates de cocinas calientes.
Un colibrí se escampa debajo de una rosa
y las gotas de lluvia mojan la enredadera.
Todavía se asoma la dulzura en los parques
y el jugar de los niños alegra los ambientes.
Las hojas de los árboles se arruman en aceras
y los amantes tienen el calor en las manos.
Todavía es de día
en las pequeñas cosas.
L.G.