Seguimos este simulacro,
que vamos llamando
días pasados,
hoy digo te quiero,
pero por alguna razón
olvido poner tu nombre.
No quiero quererte en silencio,
no cuando el mundo es un mercado
a media mañana.
Yo digo que tal vez mañana
se nos gaste la paciencia
de seguir arrastrando el insomnio
por este perro obstinado
que nos rasca la puerta.
Tengo miedo, es cierto
estoy acostumbrándome al eco
que se pasea en estos cuartos vacíos,
uno a veces cree en fantasmas,
uno a veces también los quiere,
y confieso:
tengo miedo
de encender la luz.