Meneses Al

Geografía del Vacío

En el sitio del estómago donde antes hubo un nombre,

ahora crece un cuenco de sal, una pregunta de plomo.

Es una ausencia que no flota, que tiene raíces de hierro

y me ancla a la silla como si el suelo fuera un imán

y mis pies, dos estatuas que olvidaron el camino.

El cerebro es una casa con las luces encendidas

pero sin nadie adentro para cerrar las puertas.

No hay ideas, solo un viento que recorre los pasillos

buscando el eco de una voz que no ocurrió,

o el roce de una mano que solo la sed inventa.

Quisiera caminar, pero el espacio se ha vuelto espeso,

una selva de \"hubieras\" que me enreda las rodillas.

Es el hambre de lo que no fue,

esa nostalgia de un futuro que se quedó sin dueño,

mientras el tiempo, como un reloj de arena roto,

se empeña en repetir la misma partícula de silencio.

Y aquí me quedo,

siendo el rastro de un incendio en un mapa de agua,

sintiendo cómo la falta de ti

es la única forma que tiene mi cuerpo de estar lleno.