Que Dios me dé el aliento,
sagrado y necesario,
para llegar a vos
y coronar sentimientos
e inspirados versos.
Quiero musearlos,
partiendo de nuestro amor,
escribirlos y dedicártelos,
elevarlos al universo,
radiante como el sol.
Tú, que eres poesía,
quiero que seas mía,
no mera teoría,
sí, mi realidad feliz,
mi amada dama idilica.
No quiero verte desde las gradas.
Deseo estar en el terreno,
jugar juntos con muchas ganas,
amarte y ganar con esmero
la vida en el digno hogar.
El amor no es ilusión,
es, más que una quimera,
una honda pasión,
que pervive en primavera
y florea en el corazón.