COSTUMBRE DE TU RISA
Quedarse en un poema
es abrir la cama de tus sueños,
mujer blanca de ojos azules.
Dormir en sábanas de poesía
donde tu espalda es una frase
que aprendí de memoria.
Arroparse con cada gesto tuyo:
la manera en que inclinas la cabeza,
el río de tu mano al soltar el día.
Escribir con tinta invisible
la hora exacta en que tu risa
se volvió costumbre.
Y en un amanecer dorado, sin prisa,
contemplar el cielo para que tú,
solo tú, lo hagas verso.
— LMML