Viene hablando con piedras en la boca,
revienta las palabras, que elocuentes,
le quieren dar con cantos al masoca
*que es* barroco de faltas inclementes.
Erudito se finge, y cuando toca
algún verso enloquece su palabra,
y en un revés lingüístico disloca
la razón en elipsis tan macabra.
¡Y dice que es gigante de la cumbre,
incomprendido maestre culterano
donde ni se hecha cuenta de qué dice!
¡Dejémosle, señores, que deslumbre
con su dote prodigia de paisano,
en la falta de estudio así aterrice!