Quedan inertes, presagios y pruebas
mueren sin mas, oraciones divinas
dan sepultura en fosas de piedra
llenas de cal, con carne podrida.
Marcan las horas promesas de nada
caen de castigo, las fuerzas perdidas
son los latidos sin voz de una vida
muerta al principio y al fin, terminada.
Pasan fugaces las penas que dictan
un mal augurio del alma olvidada
tanto luchar si la vida se acaba,
tanto sufrir si en la muerte termina.
Caen las sentencias que fueron firmadas
justo al nacer, cual pago y derecho
de una verdad que estuvo anunciada,
y una razón labrada en el cielo.
Quedan inertes promesas, palabras
siendo castigo del ser y del cuerpo
tantas penurias pasadas de tiempo
tantas lujurias de amor, sin buscarlas.
Es esta vida motivo y consuelo
es esta lucha tan dulce, que amarga
es la condena de pago y de causa
de un sin vivir, que a veces no quiero.
Marcan las horas fugaces, las penas
son las sentencias firmadas el suelo
es nuestra cama un lecho de tierra
es la esperanza, llegar hasta el cielo.