El cielo se tiñó color plomizo
las aves con sus trinos se callaron
las nubes con su llanto se pintaron
y el alma la cubrieron con granizo.
La luna se ocultó en el cobertizo
la noche apareció, mas no brillaron,
estrellas que de pronto se apagaron
muriendo aquel amor con tanto hechizo.
Los montes sin su traje verdolaga
se fueron destiñendo poco a poco,
al ver que sin amor la luz se apaga.
Y tanto es lo que siento que hoy invoco,
la dulce melodía que sufraga
vacíos y tristezas como un loco.