Con manos de pianista,
tocaba el oboe.
Con cabeza científica,
era músico.
Con ilustraciones
de pintor, leía
a no videntes.
Les describía,
los paisajes con
tanto entusiasmo,
que ellos lograban
respirar el mismo
paisaje, la aridez
se tornaba playa
de suaves olas,
con lo preciso
que daba a cada
detalle.
Se mostraba
diáfano, alegre,
porque así lo necesitaban.
Era una alma
sensible, que cada
día daba algo de sí
para alegrar y
calentar el corazón
del otro.
(rosi12)