El viento frío
colgando de los amaneceres
y el amor que se rompe
en las cuerdas ajadas
de una guitarra vieja
que ya no toca nadie.
Las rosas amarillas
en la mesa de noche.
La vida en breve y el amor
en vilo, solo por una tarde.
Un suave olor a cedro
y a geranios florecidos.
Las flores amarillas
mirándome despacio.
La vida que alza vuelo
en los escaparates y
alguna melodía colgando
de la tarde.
L.G.