Éramos adolescentes
unidos por el balón,
mas fue nuestro corazón
quien quiso vernos unidos,
casi ya desconocidos,
cumplimos una ilusión.
En esa larga andadura
algunos nos han dejado,
seguro hubieran estado
hoy sentados a esta mesa,
sin su presencia no cesa
un dolor que no ha sanado.
Nuestras caras reflejaban
huellas que deja la vida
con la emoción contenida,
nos mirábamos perplejos,
percibiendo los reflejos
de una cordial acogida.
Gracias a quien trabajaron
por conseguir esta cita,
un evento así te invita
a mantener esos lazos
refrendados con abrazos
mientras Dios nos lo permita.
Gloria al Astorga y su gente,
a quien llevó sus colores,
impulsando los valores
de esta ciudad maragata
que de la historia, rescata
un pasado reluciente.
Jesús Piñeiro (Classman)