Franjablanca

Rima en la herida

Cada vez que se calla una boca

y el coraje no late en la piel,

el timón del deber se equivoca

y una lágrima cae sobre él.

 

Cuando al alma le salen arrugas

y no espera rejuvenecer,

el reloj de la fe no madruga

y una lágrima vuelve a caer.

 

Si se colma el honor de falacias

consumiendo pasteles de hez,

las palabras se vuelven reacias

y una lágrima brota otra vez.

 

Al poeta que nunca se olvida

de los besos de alguna mujer,

se le seca una rima en la herida

y una lágrima moja el papel.