Desde Oaxaca se abrió el camino
y forjaste el ideal de tu patria,
una patria libre y soberana
que no encontró en ti mejor destino.
Peleaste por ella con arrojo
en la cruenta Batalla de Puebla,
contra el enemigo que pisaba
su suelo, pretendiendo el despojo.
¡Oh, gloriosa batalla fue aquella!
El 5 de Mayo, contundente,
un gran ejército de valientes
laureó su triunfo con gran estrella.
Tú ibas al mando, cual valiente hombre,
y aunque los libros te hayan borrado,
en mi memoria está tu legado
como llama viva que la forje.
Mirar puedo aquellas lejanías
de balas perdidas y combates
que no consiguieron derrotarte,
mi general, don Porfirio Díaz.