Tanto en los días claros, sin sombras ni obstáculos, donde todo fluye,
como en los días oscuros, torcidos y con espinas, donde el tiempo es tormenta:
Entre el ir y el venir,
que nunca te falte el quedarte,
y en el quedarte, el estar.
Entre el estar y el ser,
que nunca te falte la presencia,
y en la presencia, tu tiempo.
Entre el tiempo que das y el que guardas,
que nunca te falte el presente…
y en el presente,
tu dignidad.