Jesús Ángel.

Que nunca te falte.

 

Tanto en los días claros, sin sombras ni obstáculos, donde todo fluye,


como en los días oscuros, torcidos y con espinas, donde el tiempo es tormenta:


Entre el ir y el venir,
que nunca te falte el quedarte,
y en el quedarte, el estar.


Entre el estar y el ser,
que nunca te falte la presencia,
y en la presencia, tu tiempo.


Entre el tiempo que das y el que guardas,
que nunca te falte el presente…


y en el presente,
tu dignidad.