Dentro de aquellos pasillos fríos
tu presencia hizo durante un año
lo que la ciencia no siempre consigue:
volver humana la intemperie.
Había monitores, cansancio, urgencias,
pero también estaban tus manos,
tu manera de inclinarte hacia el dolor ajeno
con esa pleitesía secreta
de quien cuida a otros
como habría querido ser cuidada.
Tu camino no fue fácil,
a un paso de nombrarte médica
sin haber soltado nunca la mano
de ese milagrito hermoso que camina contigo.
Has llegado con tu hija, con tus heridas, con tu ternura,
como llegan las mujeres verdaderas:
no intactas,
sino luminosas después de la batalla.
Y qué extraño, qué injusto y qué bello
haberte conocido apenas en los dos últimos meses de esta etapa,
cuando ya casi terminaba el calendario
de esa vida en batas, desvelos y ascensores.
Pero me bastó mirarte de cerca
para entender que algunas personas
no llegan tarde:
llegan exactamente cuando el destino
ya no puede seguir escondiéndolas.
Tus ojos preciosos,
la calidez de tus manos en mi mentón y en mis mejillas,
el incendio breve de tus besos
en una escalera, en un ascensor,
hicieron del hospital
un sitio menos cruel y más eterno.
Acompañarte ahora
es como presenciar una estrella cuando explota
y al mismo tiempo verla crear universo.
Yo aquí, queriendo nombrar la apoteosis,
y tú haciendo un big bang
solo con existir.
Con tu sonrisa,
con tu inseguridad hermosa,
con esa humanidad tuya
tan frágil y tan valiente,
con ese color de piel que amo sentir,
con esos ojos donde podría perderme
sin pedir jamás regreso.
Por eso te miro
a punto de cruzar esa puerta
y no veo solo a una futura médica.
Veo a la mujer que amo,
a la mujer que conocí entre guardias, pasillos y fatiga,
a la criatura improbable
que convirtió el hospital en memoria sagrada.
Y pienso, con la certeza más honda que conozco,
que el título que está por llegar
solo va a confirmar lo que ya eras:
una de las creaciones más bellas del mundo,
una fuerza tierna,
una verdad encendida,
la mujer ante la cual mi amor
ya no sabe hacer otra cosa
que quedarse de pie y admirar.