El verano se ha marchado y el otoño ha llegado, pero dentro de mí todo sigue igual de oscuro y vacío.
La sonrisa en mi rostro hace tiempo ha desaparecido, oigo los lamentos en mi interior en un suplicante suspiro.
Los sentimientos aún siguen presentes en mi corazón en cada triste latido y no importa a donde te has ido.
Siempre te querré, siempre te pensaré igual, si estás oculta dentro del universo vacío o el infinito.
Sé que para ti nunca fui lo suficiente, sé que nunca me amaste, siempre lo noté, y sé que nunca llené tu vacío.
Dueles demasiado, dueles en cada recuerdo, en cada palabra en cada objeto en cada respiro.
Pero el amor tiene esas cosas extrañas, todo lo ve y lo hace al revés, hace sufrir a quien no debe y no merece.
Mientras yo te pensaba cada instante de mi vida, te imaginaba en cada rincón en cada esquina, tu pensabas en otros besos y en otras caricias.
Ahora ya nada puedo hacer, solo dar media vuelta y para siempre desaparecer sin mirar atrás, sin la necesidad de voltear.
Pero quedarás en mi memoria, en mi mente entre mis historias como una enseñanza y una lección dolorosa.
Y déjame decirte una cosa más antes de marchar: nadie en este mundo, así como yo, te querrá jamás.