En la soledad,
el alma
se encuentra a sí misma...
¡Y qué grato es este encuentro,
pues,
sentimos hasta
el más mínimo sonido
de nuestra intercomunicación
entre cuerpo y espíritu,
llevándonos a un sitio
donde la soledad no estorba,
al contrario,
la sentimos
como excelente compañía!
Nhylath