¿Quién borró y licuó el alma?
De imprevisto salto los vistos.
¿Quién se ausentó y
rumoreó vagas displicencias?
En competencia de llama espiritual.
Para un referente de los dementes
¿Quién no empatizó ceniéndose
indiferente? A la causa de vida,
aplastando la suerte.
Alabando la muerte ajena,
en el arte de expresar
el no saber amar...
¿Quién diablos quiere reclamar?
Sobre la apatía emocional/
la apatía colectiva.
Hernán J. Moreyra