Omar Reyes

Candil

Hilaba niebla un pájaro sin boca,
dentro del cráneo oscuro de la noche;
mi sangre, en hilos finos, sin derroche,
bordaba un mapa en lámpara ya rota.

Un ciervo de cristal, con luz remota,
bebía del silencio como broche;
y un reloj ciego, sin pulso ni derroche,
contaba sombras donde el alma flota.

Guardé en un vaso antiguo la razón,
mas se quebró en luciérnagas dormidas
que ardían sin calor en mi costado.

Un hilo de oro ató mi corazón,
tirando de mis formas ya vencidas
hacia un candil sin tiempo ni pasado.