Nacer
Después de la herida
el bosque aprende
a vivir del agua.
Llueve
sobre la tierra abierta.
Nada interrumpe
esto.
Una semilla,
un pájaro de barro,
la respiración.
Después
la sangre deja de doler
y se vuelve río.
Nadie escucha
cómo nace lo verde.
Pero nace.
Sube hacia el cielo
igual que una oración cansada.
Entonces
la música atraviesa las ramas,
el aceite, la lluvia,
la sombra sobre las piedras.
Y el bosque
sobre sus manos
te devuelve el aliento.
— Sergio Alejandro Cortéz
Villa Dolores, Córdoba, Argentina