Necesito estar en paz conmigo mismo;
necesito que el disfraz, no esté presente
en toda la humanidad, que decadente,
ya no busca la verdad… ¡por fanatismo!
Necesito más creer, sin pesimismo;
ver un nuevo amanecer, en el Oriente.
Necesito que el amor sea evidente,
del color de alguna flor, contra el fascismo.
Necesito yo el dulzor, de miel de abeja
y jardines del color de nueva aurora
que me den rayos de luz, en cualquier hora
sin que miren a trasluz, la Nochevieja.
Ya no quiero oscuridad, que desproteja,
si en honor a la verdad… ¡un niño llora!