Alvaro Sampayo...

Hombro a hombro

Hombro a hombro

​Busco tu resistencia absurda, esa que te obligó a convertir tus años en un solo día de sudor desgastado. Te vi perder pedazos de ti mismo en silencio, mutilando tu futuro para que ese plato nunca estuviera vacío. Guardaste el grito para no despertarme, pero el silencio también se hereda.

​Ya es tarde para arrancarme las espinas. Tu sangre se derramó en mí y ese rastro es el único mapa que tengo para caminar. No me diste fantasías; me arrojaste la realidad a la cara, y esa crudeza fue tu mayor acto de amor.

​Te hablo con el vaso lleno. Tú no sabes hablar y yo solo sé decir la verdad cuando estoy roto; necesito solo un poco de esta agua adulterada para desatar los nudos que me amarraste.

​Suelta el acero, viejo. Ya mis hombros sienten la porción de cal inmutable de tus años y entiendo cómo muerde este mundo. Tu guardia ya dio frutos.

​Mírate las manos. El hombre que se fue borrando a mordiscos sigue ahí abajo, bajo ese escombro donde te hundiste para ser el suelo y que yo no midiera el pozo, negándote el lujo de sentir el tajo de tus propias heridas. El hierro también se fatiga, y hoy tu espalda pesa menos que una sombra.

​Llora si quieres. No es cobardía, es el miedo que por fin se deteriora. Dejemos que el silencio se desvele con nosotros.\"

​Bájate el mundo de los hombros un rato. Quédate en la hamaca y deja que tu infancia te encuentre a solas, ahora que por fin tienes tiempo de recibirla. Aunque sea un poco.

Autor: Álvaro Sampayo