El poeta no escribe:
es escrito por una grieta en el aire.
La palabra lo sueña,
lo desarma en sílabas invisibles,
y lo vuelve a armar
con huesos de metáfora.
Allí, donde el sentido se extravía,
poesía y poeta se confunden:
una misma sombra respirando
en el espejo roto del lenguaje.
Daniel Omar Cignacco © 2026