Sus vidas las unió su primer beso,
seguido de un estado de embeleso
el resto de su cómoda existencia.
Ni tan solo una cuita, ni un avieso
deseo, ni un enojo, que por eso
su título es «AMOR POR EXCELENCIA».
Recuerdos de pasión correspondida
y la tribulación no contenida;
juntaron se al notar el cuerpo inerte
de la que muchos años fue su vida;
negándose a aceptar la despedida
en el gélido trance de la muerte.
Su amor se prolongó de tal manera
que obviando de los tiempos la frontera;
burló la inapelable alegoría
y pese a que la vida transcurriera
logró que en él jamás languideciera.
¡Oh póstuma! y sublime idolatría.