RIVAS JOSE

Diálogo con mi madre

Madre, hoy me siento frente a ti para  hablarte con claridad. Tengo ochenta años de razones para decirte gracias,  por haberme traído al mundo y por darme la vida. 

 

Te miro y veo el reflejo de una mujer que siempre estuvo, entregada a sus hijos con una ternura que nunca se agota, tu canción siempre la escucho. 

 

Tu trabajo no fue fácil y yo lo reconozco en este momento. Caminaste mucho, diste pasos firmes para darnos seguridad. 

 

Me enseñaste que las cosas se consiguen con constancia,  mirando de frente y respetando siempre a los demás. 

 

A tus ochenta años, tu sabiduría es mi guía de todos los días. Me enseñaste a valorar lo sencillo: el café, el respeto, la familia. 

 

Tus palabras son lecciones,  que se quedan grabadas en mi memoria, porque no hablas por hablar, sino por la experiencia vivida; de quien ha sabido enfrentar la experiencia con mucha valentía. 

 

Te quiero mucho, madre, y quiero que lo escuches de mi voz. Gracias por tu paciencia, por tu compañía y por tu ejemplo. 

 

Este diálogo es para decirte que tu vida ha sido provechosa, y que todo lo que soy te lo debo a ti y a tus enseñanzas. Eres el pilar de mi existencia y te agradezco por estar aquí...

 

RIVAS JOSE 

Barinas  Venezuela 

04-05-2026